Modelo de contrato por prestación de servicios

En el mundo del derecho laboral es posible que un empleado o trabajador pueda ser contratado para prestar sus servicios por cuenta ajena por medio de un contrato de trabajo o contrato por prestación de servicios, y en torno a este asunto va a girar este contenido.

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Indice De Contenido

Naturaleza del contrato de prestación de servicios

Un contrato por prestación de servicios es un tipo de contrato de que puede ser de naturaleza civil o mercantil, pero nuestra intención en este artículo es centrarnos en el contrato por prestación de servicios de naturaleza civil, que es la forma de contratación de trabajadores más empleada por las compañías y es el que está amparado por las normas laborales.

Para que tengas una idea de lo que estamos hablando, te diremos que si se contrata a un individuo para que en un vehículo de su propiedad haga el servicio de transporte de mercancías de un almacén a cualquier otro lugar, este contrato va a estar regido por el código de comercio.

Aunque se trata de un contrato por un servicio, el anterior es muy diferente contrato por prestación de servicios en el que se contrata los servicios que puede prestar una persona en función de sus conocimientos, como es el caso del contrato de un contador público o un abogado para que preste asesoría legal a la compañía.

En el contrato por prestación de servicios hay amplitud de libertad sobre lo que puede ser contratado, de forma que las partes pueden pactar casi todo, a menos que alguno de los acuerdos o pactos sea violatorio de una disposición de rango legal, constitucional o reglamentaria.

Estas cuestiones se entienden incluidas en los contratos de trabajo, ya que las leyes laborales exigen el respeto y cumplimiento de un mínimo de derechos de los trabajadores que no son disponibles por las partes, esto es, que son irrenunciables, por lo que no son negociables y siempre pueden ser mejorados por los convenios colectivos de trabajadores y patronos, debido a la tendencia de esta rama del derecho a ser progresiva en beneficio del trabajador.

Características del contrato de servicios

La principal característica de un contrato por prestación de servicios es que su objeto consiste en desarrollar una actividad o un servicio que se debe prestar, en cuya ejecución el contratista tiene cierta libertad, ya que no se encuentra sometido a la continua y completa subordinación del contratante, aunque sea dicho que la subordinación es igualmente una característica de este tipo de contratos, pero sin la relevancia y el alcance que la subordinación tiene en un contrato de trabajo.

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Al este respecto la Corte Constitucional ha establecido que la autonomía e independencia del contratista, desde los aspectos científico y técnico, representa el elemento principal de este tipo de contratos. Lo que quiere decir que el contratista conserva un gran campo de discrecionalidad, en lo que se refiere a la ejecución del objeto del contrato, que es la prestación del servicio, pero en el plazo fijado, con la elaboración de la actividad concreta que ha sido contratada, según las bases contractuales acordadas por las partes.

Contrato de trabajo realidad. Requisitos para declararlo

En el supuesto del contrato de trabajo, un individuo se obliga a prestar sus servicios como trabajador por un número determinado de horas, para ejecutar una actividad determinada a favor de un patrono, al cual se encuentra subordinado durante la ejecución de su mano de obra, quien podrá exigirle el cumplimiento de órdenes, directrices y criterios y se obliga a pagar un salario como contraprestación,

En cambio, en un contrato por prestación de servicios, en principio, un individuo es contratado para que ejecute una actividad determinada, según sus conocimientos, para lo cual deberá cumplir una serie de condiciones y unos parámetros, sin estar sometido a la voluntad del contratante.

Por esa razón una secretaria o recepcionista no pueden ser contratadas por medio de un contrato por prestación de servicios, porque ella deberá cumplir un horario de forma obligatoria y estará a las órdenes de lo que disponga su patrono.

No sucede lo mismo en el supuesto de un contador público o un abogado, quienes son considerados asesores o consultores que se encuentran al servicio de una compañía, pues éstos no tienen que cumplir un horario de forma obligatoria, todos días, ni tienen por qué permanecer en la sede de la compañía en una jornada prestablecida.

Pero si se trata de un contador público o de un abogado que se encuentran a disposición total de su empleador, en horario comprendido desde las 8 de la mañana hasta las 6 de la tarde, durante todas las jornadas laborables de la semana, y estos no tienen independencia ni autonomía, es decir, que no pueden realizar actividades por su cuenta, lo más seguro es que a ellos no se les apliquen las normas que rigen los contratos por prestación de servicios, porque en este caso claramente podemos observar que se trata de una relación laboral, más que contractual.

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Otro de los aspectos resaltantes de un contrato por prestación de servicios es que la contraprestación o remuneración no recibe el nombre de salario sino que se denominan honorarios profesionales, y que las partes son llamadas contratante y contratista, en lugar de trabajador y empleador, lo cual es particular de un contrato de trabajo.

¿Qué es?

Comenzaremos por establecer, en función de sus características, lo que no es.

No se trata de un contrato de servicios aquel en el cual el contratista queda obligado a cumplir un horario, además está sometido a una continua relación de subordinación respecto al contratista, y, en razón de ello, debe dar cuenta de su actividad en forma permanente.

Esto no quiere decir que en un contrato por prestación de servicios no se pueda estipular alguna clase de horario, o que no se pueda estipular que el contratista quede sometido a algún tipo de supervisión por el contratante, o a que no se pueda obligar al contratista a presentar los informes sobre su actividad a favor del contratante, de lo que se trata es de que el contratista conserve cierto grado de independencia respecto al contratante.

Diferencias existentes entre el contrato de trabajo y el contrato de prestación de servicios

Es preferible llegar a un concepto de lo que es un contrato por prestación de servicios a través de las diferencias que lo distinguen de un contrato de trabajo:

Derechos que tiene el trabajador en un contrato de servicios

Ya hemos dicho anteriormente que en el supuesto que estamos analizando no se habla de trabajador o empleado, sino de contratista, y en lo que se refiere a sus derechos, el contratista tiene derecho al pago de sus honorarios profesionales, y otras prestaciones que puedan haberse establecido en el contrato.

Debe concluirse entonces, que el contrato por prestación de servicios no otorga al contratista los derechos que son normales para un trabajador en un contrato de trabajo, como es el caso de la contraprestación a la que queda obligado el patrono, si se da el supuesto de que el empelado trabaje horas extras, o en horarios nocturnos, o en días domingos o festivos.

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Por supuesto, el contratista no tiene derecho a prestaciones sociales al finalizar la relación contractual, ni a bono vacacional, como tampoco adquiere el derecho a la seguridad social por causa de su relación contractual, porque esta no es responsabilidad del contratante sino del contratista.

De manera que a lo único que tiene derecho un contratista es a que el contratante le pague los honorarios profesionales a los que se comprometió en el contrato por prestación de servicios.

Jornada laboral en el contrato de servicios

El asunto de la jornada laboral en un contrato por prestación de servicios es un punto muy discutido y delicado, debido a que imponer a un contratista un horario laboral, podría ser considerado como una prueba de que se está simulando una contratación civil para ocultar una relación laboral.

Aunque no se puede dejar de reconocer que en algunos contratos de este tipo perfectamente se puede establecer una especie de jornada y horario de labores, dentro de la cual el contratista está en la obligación de prestar sus servicios, hay que ser muy cuidadosos a la hora de establecerla para que no sirva como prueba de la existencia de una relación laboral camuflada como un contrato civil.

De todas maneras, como estamos hablando de un contrato de naturaleza civil, en el cual todo se acuerda según la voluntad de las partes, en caso de pactarse una especie de jornada de servicio, esto va a depender exclusivamente de la voluntad de las partes, tomando en consideración que el tiempo de servicio pactado no debe ser excesivo.

Por ello, no es saludable que se le exija al contratista una comparecencia y permanencia en el lugar donde funciona la compañía que exceda lo que sea razonable, y la circunstancia de que la jornada de prestación del servicio no haya sido regulada en ninguna norma, no constituye carta blanca para que se pretenda imponer una jornada de 24 horas, por ejemplo.

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Por otra parte, hay que tener en consideración que si un juez en el futuro decreta que existe una relación laboral entre el supuesto contratista y el contratante, el tiempo de servicio estipulado en el contrato será tomado como base de referencia para establecer las eventuales horas extras, pues al convertir la supuesta relación civil en una relación laboral, se aplicarán las normas sobre jornada laboral máxima que están estipuladas en el código sustantivo del trabajo.

Duración del contrato de servicios

Uno de los aspectos que si diferencia el contrato por prestación de servicios  de una relación laboral es la duración, porque en el contrato de servicios la duración es la que fijen las partes, ya que la ley no regula ese aspecto, mientras que en el supuesto de una relación laboral esta es indefinida y la forma de terminarla queda en poder de la decisión unilateral de una de las partes, bien sea del patrono, como es el caso del despido, constituyendo una discusión distinta si el despido es justificado o no; o por el trabajador, como en el caso de la renuncia.

Así tenemos que las partes, con total libertad, pueden estipular cuánto será el tiempo que ha de durar el contrato por prestación de servicios.

Renovación del contrato de servicios

La pregunta es ¿Se puede renovar un contrato por prestación de servicios? La respuesta es claro que sí, siempre así lo pacten las partes, y la renovación se efectuará en las mismas e en otras nuevas condiciones que las partes puedan pactar.

En este supuesto, la normativa civil no contiene requisitos ni condiciones para la renovación de un contrato por prestación de servicios, de manera que a él no aplican las normas sobre preaviso, a no ser que las partes así lo hubieran estipulado en el contrato, mediante cláusulas que establezcan la obligación de una notificación previa.

Terminación del contrato de servicios

La culminación de un contrato de servicios dependerá únicamente de lo que las partes hayan establecido para esta eventualidad en el contrato, siendo el modo más común de terminación el cumplimiento del lapso establecido por las partes, o el incumplimiento de alguna de las partes, o por mutuo acuerdo si se desea terminar antes del tiempo estipulado.

Una de los aspectos positivos de un contrato por prestación de servicios es que las partes conservan la libertad absoluta en materia contractual de manera que pueden pactar cualquier aspecto que no sea contrario a ninguna ley.

Liquidación del contrato de servicios

Llegado el momento de la terminación del contrato de servicios, por el motivo de que se trate, las partes están en la obligación de liquidar los conceptos pendientes que estén relacionados con el contrato de servicios, como el saldo adeudado por el contratante al contratista en concepto de honorarios profesionales o los servicios pactados que aún estén pendientes de prestar al contratante.

Hay que dejar sentado que en un contrato por prestación de servicios no hay que pagar liquidación alguna como se la conoce en los contratos de trabajo, solo habrá que cumplir lo que las partes hayan pactado para el caso de la terminación del contrato.

Por esa razón, el contratista no puede pretender que se le paguen primas, cesantías ni nada de lo que es propio del contrato de trabajo, sólo tendrá derecho a lo que se haya estipulado en el contrato. Pero su ha ocurrido un incumplimiento y éste fue voluntario, es probable que se deban pagar cantidades de dinero por conceptos como cláusulas penales o indemnizaciones si ese fuera el supuesto.

¿Un contratista puede ser despedido?

No, ya que no se trata de un trabajador, lo que se hace en estos casos es notificar que se da por terminada la relación contractual y ello puede ocurrir en cualquier tiempo, ya que lo que nace por el mutuo consentimiento, se disuelve por el discenso de las mismas partes, por lo que todo contrato por prestación de servicios es susceptible ser concluido por cualquiera de las partes contratantes, con independencia de que exista o no una causa que lo justifique.

Hay que precisar que en el supuesto del contrato por prestación de servicios no nos referimos a una causa justificada en el mismo sentido en que se utiliza en una relación de carácter laboral, sino más bien, en el sentido de un incumplimiento, de forma que el contratante, en cualquier tiempo, puede dar por terminado el contrato de servicios, haya ocurrido o no un incumplimiento por parte del contratista.

En el caso que el contratante “despida” al contratista, sin que este haya incumplido el contrato, será el contratante quien estará incumpliendo contrato, al decidir dar por terminada la relación contractual sin que exista una justa causa, y en este supuesto el contratista quedará facultado para exigir el pago de la indemnización que haya pactado en el contrato para el caso de incumplimiento, como cláusula penal en compensación por los daños y perjuicios causados.

Si no se estipuló nada al respecto, entonces podrá exigir la reparación de los daños cuya existencia pueda ser objeto de prueba, de conformidad con lo establecido en las normas civiles que rigen la materia, si es que opta por demandar al contratante por incumplimiento del contrato.

Seguridad social en el contrato de servicios

En el caso de un contrato de prestación de servicios, los aspectos relacionados con la seguridad social son responsabilidad y corren por cuenta del contratista, de manera que el contratista es el que debe afiliarse y pagar la seguridad social por su propia cuenta, como trabajador autónomo.

El contratista debe estar afiliado a salud, pensión y riesgos laborales

En relación con lo relacionado a los riesgos laborales, la ley establece que el contratante es el responsable de la afiliación del contratista, pero el pago de las cotizaciones es por cuenta del contratista. Además, desde la óptica fiscal de las leyes es bueno saber que el contratante si tiene una obligación en este sentido y es la de verificar que su contratista haya efectuado los aportes de la seguridad social a los que esta obligado.

Verificación de aportes a trabajadores independientes

En el caso de los trabajadores independientes es cierto que en algunos supuestos la norma fiscal le quita al contratante la responsabilidad de esa verificación, sin embargo es recomendable efectuarla de todas maneras, puesto que mantener una relación contractual con un contratista en la compañía sin que esté cubierto por la seguridad social, es un riesgo que no debe correr ninguna empresa.

¿Cuándo un contrato de servicios pasa a ser un contrato de trabajo?

Un contrato por prestación de servicios pasa a ser un contrato de trabajo en el caso en que un  juez laboral o administrativo (en el supuesto de los entes públicos) así lo decrete por medio de una sentencia definitivamente firme cuya ejecutoria ya haya sido declarada.

Un juez quedará facultado por la ley para decretar la existencia en la realidad de un contrato de trabajo, cuando compruebe que en el devenir de la supuesta relación contractual que las partes denominaron como contrato de prestación de servicios se den los tres elementos propios de una relación laboral.

De forma contraria a lo que se podría pensar, la carga de la prueba de que no existe tal relación laboral le incumbe al empleador (supuesto contratante), esto quiere decir, que el trabajador que demanda no tiene por qué probar nada, sino que es el empleador quien debe demostrar que en la relación civil no se configuran los elementos de un contrato de trabajo.

¿Qué pasa cuando el contrato de servicios por declaración judicial pasa a ser de trabajo?

La lógica jurídica indica que el contratante en adelante y hacia el pasado, esto es, hasta la fecha cierta en que se firmó la supuesta relación contractual quedó convertido en patrono o empleador, por lo que deberá cancelar al empleado o trabajador (considerado contratista antes de la ejecutoriedad y ejecutividad de la sentencia) todo lo que éste haya dejado de percibir por conceptos establecidos en el derecho laboral.

Ello ocurrirá desde la fecha en que se reconoce la existencia del contrato de trabajo, y entre esos conceptos están las prestaciones sociales (en los que se incluyen la prima de servicios, cesantías, intereses sobre cesantías, dotación), y también pagar las vacaciones.

Los aportes parafiscales, las cotizaciones de seguridad social y si el contrato de servicios hubiera sido dado por concluido, es muy posible que el juez se sienta inclinado a declarar que el despido fue injustificado, estableciendo la obligación correspondiente al patrono de pagar la indemnización laboral del caso.

Por esa razón, quien tenga la intención de hacer  un contrato por prestación de servicios para vincular a un trabajador debe estar seguro de dos cuestiones:

Redactar en forma correcta el contrato

Impedir que en la ejecución del contrato se configuren los elementos que son normales en una relación laboral

Respecto a esto último, resulta muy relevante tomar en consideración que no puede existir una subordinación que se pueda considerar continuada entre el contratante y el contratista, sino que éste último debe disfrutar de cierto grado de autonomía, lo cual no impedirá, por supuesto, que el contratante pueda ejercer el control y la supervisión del contratista, pero en este aspecto hay que ser muy cuidadosos, pues existe una separación muy permeable entre control y supervisión y subordinación continuada.

Como ya hemos comentado, en el contrato por prestación de servicios se puede estipular un horario de trabajo que el contratista deberá cumplir, pero si a ello se agregan otros elementos que acerquen la relación contractual a una relación laboral, el asunto puede convertirse en algo muy delicado para el contratante, porque ese horario que se haya pactado, podría considerarse como una prueba a favor de quien alegue la existencia de una relación laboral, por ello el establecimiento de un horario debe estipularse con mucha prudencia.

Aspectos adicionales a considerar en el contrato de servicios

Cuando se trata de un contrato por prestación de servicios, pueden presentarse situaciones especiales que debemos saber cómo manejar, y especificaremos algunas de ellas a continuación.

Pasar de contrato de servicios a contrato laboral

Una de las interrogantes que usualmente se hacen los contratantes está relacionada con la eventualidad de cambiar un contrato por prestación de servicios a un contrato de trabajo. En este sentido tenemos que indicarles que las partes tienen absoluta libertad y autonomía contractual, de forma que si lo desean, pueden cambiar de un contrato de servicios a uno de trabajo, observando algunas recomendaciones.

La primera de ellas es dar por terminado y liquidar el contrato de servicios con los finiquitos correspondientes y luego de ello, proceder a firmar el contrato de trabajo.

La razón de esta recomendación es evitar que se produzca lo que se conoce con el nombre de continuidad laboral y surjan derechos de antigüedad para el nuevo trabajador que antes era contratista. Además, si no se sigue este consejo, se corre el riesgo de que en una eventual demanda futura esto se constituya en un indicio base para presumir la existencia de una relación laboral que fue encubierta mediante un contrato de servicios.

Sin embargo, esta recomendación sólo tendrá sentido si el contrato de prestación de servicios en realidad lo fue, y no se trató de un contrato de trabajo disimulado, pues en este supuesto el trabajador siempre va a poder demandar el reconocimiento de la existencia de un contrato de trabajo desde el inicio.

En cualquier supuesto, sin importar cuan haya sido la real naturaleza de la relación contractual derivada del contrato de servicios, lo óptimo es liquidarlo, otorgar el correspondiente finiquito y luego suscribir el contrato de trabajo.

Elementos de protección personal en el contrato de servicios

Debemos advertir que el contrato por prestación de servicios no concede al contratista el derecho a que reciba dotación en los términos que están establecidos en la ley laboral, lo que no impide que le puedan ser suministrados los elementos de seguridad necesarios, de ser el caso.

Aspectos generales sobre la dotación

Por otra parte, el contratante tiene la obligación civil de garantizar la seguridad de sus trabajadores, sin que tenga relevancia la naturaleza de la relación misma, bien sea civil o laboral, y en caso de que no lo haga, puede ser declarado responsable solidario de los daños y perjuicios que sufran sus contratistas como consecuencia de los accidentes que pudieran ocurrirles en el desempeño de su contrato para el contratante.

Hay que considerar también que se trata de una exigencia que se impone desde el sistema de riesgos laborales, de forma que el contratante estará en la obligación de suministrar todos los elementos de seguridad y protección personal al contratista que se requieran, según la actividad a desarrollar de que se trate.

El contrato de servicios no da derecho al auxilio de transporte

El auxilio, ayuda o prima por transporte es un derecho que es propio de un contrato de trabajo, por lo tanto no aplica para el caso del contrato por prestación de servicios.

Pero, de ser el caso, las partes dentro de la esfera de su autonomía contractual pueden estipular algún tipo de pago o reocnocimiento o compensación por concepto viáticos de auxilio de transporte, cuya cuantía y efectos serán los que  estén estipulados en las cláusulas contractuales correspondientes.

Contratos de servicios sucesivos no mutan a un contrato de trabajo

En caso de que un mismo contratante y un mismo contratista hayan pactado varios contratos de servicios en forma sucesiva no da pie a que esa relación se convierta automáticamente en una relación laboral. Además, esa eventualidad no existe ni en el caso de que el contrato de servicios haya finalizado, porque se haya cumplido el tiempo estipulado y las partes sigan la relación contractual sin renovar el contrato o sin firmar uno nuevo.

Cómo ya hemos indicado, un contrato de servicios se convertirá en un contrato laboral sólo en dos casos:

Cuando las partes así lo acuerdan en forma expresa.

En el caso que un juez decreta que lo que existen en realidad entre las partes es un contrato de trabajo.

La solución de continuidad en el contrato de servicios

El concepto legal de la solución de continuidad no se aplica en el contrato de servicios, ya que sólo es procedente en los contratos de trabajo.

Solución de no continuidad o sin solución de continuidad en el contrato de trabajo

Es el caso que algunas compañías prefieren suscribir contratos de servicios cuya duración sea menor a un año, o sólo renuevan un contrato de servicios luego de haber transcurrido 15 días de haber concluido el contrato anterior, con la finalidad de evitar la solución de continuidad, lo cual no tiene sentido legal ninguno, ya que esta figura no aplica en la contratación de servicios.

Pero en un contrato por prestación de servicios eventualmente puede darse la figura de la solución de continuidad, sólo si anteriormente, por vía judicial, se ha logrado el reconocimiento de que en realidad lo que existía era un contrato de trabajo, lo cual es muy diferente a que se pueda alegar la existencia de la figura de la solución de continuidad en un contrato de servicios.

El ius variandi en el contrato de servicios

El ius variandi es otro concepto legal que no aplica para el caso de los contratos de servicios personales, ya que su existencia sólo puede ser invocada en los contratos de naturaleza laboral.

Con relación a este punto, la Sala Laboral de la Corte Suprema de Justicia se pronunció en sentencia 42773 del 19 de marzo de 2014 con ponencia de la magistrada Elsy del Pilar Cuello:

«Tal facultad -conocida como ius variandi locativo-, es totalmente ajena a una relación como la que aduce el demandado, que se caracteriza por su independencia y autonomía, es decir por la ausencia de subordinación. Es exclusiva de ser ejercida por quien ostenta la condición de empleador; legítima en la medida en que resulta necesaria para que el empresario pueda organizar y dirigir el recurso humano en aras de optimizar el resultado de la empresa, de suerte que denota, sin ambages, que quien toma una decisión de este talante.

Tiene plena convicción del poder que le asiste para adoptarla, lo cual significa que ante un escenario fáctico como el que emerge de la lectura de la documental reseñada, debía arribarse a una conclusión diametralmente opuesta a la que obtuvo el juzgador de segundo grado; es decir, lo que medió entre las partes fue un contrato de trabajo.»

De lo que se puede concluir que el ius variandi sólo encontrará aplicación en el tema que nos ocupa si previamente ha sido decretada la existencia de en realidad de un contrato de trabajo disfrazado de contrato de servicios personales, pero mientras el contrato de servicios mantenga su naturaleza y validez, no aplica.

Vigilantes no pueden ser contratados por medio de contratos de servicios

No es posible contratar a una persona para que ejerza el cargo de vigilante bajo la figura del contrato por prestación de servicios por dos motivos legales y lógicos:

Los servicios de vigilancia hay que contratarlos con empresas que tengan autorización para brindar ese tipo de servicios.

La naturaleza de este tipo de servicios exige que los vigilantes tengan un contrato de trabajo.

Aunque se trata de una compañía que desee contratar a un individuo para que cuide o vigile sus instalaciones o almacenes, sin que sea necesario el uso de uniforme y de armas de cualquier tipo, lo que técnicamente no lo convertiría en vigilante, podría hacerlo directamente, pero en todo caso siempre será considerado como un contrato de trabajo.

Con relación a este supuesto, el Consejo de Estado estableció en sentencia 050012331000200200191 del 13 de junio de 2013 lo siguiente:

«Advierte la Sala que si una persona presta servicios como vigilante – celador resulta inadmisible afirmar que realiza actividades temporales e independientes, siendo que la labor contratada por la entidad exige que se brinde el servicio de seguridad en forma permanente para poder funcionar con total tranquilidad.

Carecería de cualquier lógica que los servicios de vigilancia se prestaran ocasionalmente, siendo que la seguridad de la entidad puede verse afectada en cualquier momento, lo que exige la presencia continua de una persona que ofrezca y garantice la guarda de la misma.»

El criterio anteriormente esbozado aplica igualmente para la empresa de vigilancia que vincula a su personal de vigilancia.

Docentes por hora cátedra no deben ser vinculados mediante contrato de prestación de servicios

De igual forma, las instituciones educativas no pueden pretender vincular a sus docentes por hora de cátedra por medio de un contrato de prestación de servicios.

Puede ocurrir que en algunos supuestos esa práctica no sea considerada ilegal, pero es muy riesgosa para el empleador, debido a que este tipo de relación desde siempre ha sido considerada eminentemente laboral, como lo establece la Sala Laboral de la Corte Suprema de Justicia en sentencia 38182 del 17 de mayo de 2011, MP Jorge Mauricio Burgos Ruiz, en la que se dejó sentado que:

«De acuerdo con la anterior, es de la esencia de la contratación de los servicios de enseñanza de docentes hora cátedra que su trabajo sea subordinado, por lo que mal se podía invocar tal modalidad de jornada para negar la naturaleza laboral de este vínculo como lo hace el demandado, máxime que, para la época de contratación de la actora, ya la Corte Constitucional se había pronunciado sobre el tema.»

En todo caso, se trata de un supuesto muy delicado, que debe ser manejado con mucha prudencia para evitar que se configure un contrato de trabajo en la realidad.

Indemnizaciones en el contrato de prestación de servicios

Una de las dudas constantes de los contratantes está relacionada con la obligación o no de pagar indemnizaciones o multas por terminar de manera anormal el contrato de servicios personales, o por renunciar a él. A ello debe responderse que el pago de indemnizaciones, multas o sanciones por terminación del contrato de servicios personales o por su incumplimiento, sólo es procedente si así ha sido acordado por las partes en las cláusulas del  mismo contrato.

De manera que si nada se estableció al respecto en el contrato, no habrá lugar al pago de ninguna sanción o indemnización de daños y perjuicios por renunciar al contrato o terminar con el sin causa justificada, o por incumplirlo en alguna manera.

Ello es de esa forma, porque quien rige el contenido del contrato de servicios es la legislación civil, y esta no contempla las sanciones o indemnizaciones que sí están estipuladas en la legislación laboral.

Modelo de contrato por prestación de servicios

“CONTRATO DE PRESTACIÓN DE SERVICIOS PROFESIONALES”

Entre los suscritos, XXXX XXXXX XXXX, mayor de edad, identificado con cédula de ciudadanía No. xxxxxxxx expedida en XXXXXX, , actuando en nombre y representación de la sociedad XXXXXXX S.A. “ quien en adelante se denominará EL CONTRATANTE, por una parte, y por otra, XXXXX XXXXXXX, mayor de edad, identificado con cédula de ciudadanía No. xxxxxxx expedida en XXXXXX, CONTADOR PUBLICO, actuando en nombre propio y quien para los efectos del presente Contrato se denominará EL CONTRATISTA, acuerdan celebrar el presente contrato de presta­ción de servicios de revisoría fiscal, el cual se regirá por las siguientes cláusulas:

PRIMERA.-OBJETO: EL CONTRATIS­TA en su calidad de ejecutor, se obliga para con el CONTRATANTE a realizar todas las tareas propias a la naturaleza de la revisoría fiscal de la sociedad XXXXXX S.A…

SEGUNDA.- VALOR: El valor del presente contrato será de XXXXXX pesos mensuales pagaderos el primer día hábil de cada mes.

TERCERA.- LUGAR DE TRABAJO: El contratista se obliga para con el contratante a realizar las labores propias del presente contrato, en el lugar de domicilio del contratante

CUARTA. HORARIO DE TRABAJO: El horario será el que las necesidades resultantes de la naturaleza de la revisoría fiscal y de este contrato así lo exijan.

QUINTA.-DURACIÓN: Este contrato tiene una vigencia por el tiempo de xx meses y regirá a partir de la fecha en que se firme.

De conformidad con lo anterior, las partes suscriben el presente documento en dos ejemplares del mismo tenor, a los diecinueve (19) días del mes de julio de dos mil tres (2003).

EL CONTRATISTA,

_______________________

XXXXXXXXXX

EL CONTRATANTE,

____________________________

XXX XXXX XXXXXXX XXXXXXX”

Lo que hemos citado anteriormente es sólo una forma que se utiliza de las muchas que existen en materia de contratos por prestación de servicios pero puede ser adaptada a los requerimientos y necesidades que requiera cada tipo de servicio que se desee contratar.

Los 5 datos “oscuros” de los contratos por prestación de servicios

De acuerdo al Reporte del Mercado Laboral de enero de 2018, realizado por el Banco de la Republica, la tasa de desempleo nacional está próxima a los niveles más bajos de la historia reciente (la estadística de septiembre de 2017 fue de 9,4%). De otra parte, el DANE indicó que en enero de 2018, el ajuste de desocupación fue de 11,8% y que 111.000 individuos más estaban ocupados. Ello nos lleva a determinar que 2.878.000 colombianos estuvieron sin empleo para el primer mes de 2018.

Debemos concluir que la situación no es sencilla, más si se toma en cuenta que los contratos que ofrecen las empresas probablemente no tengan las mejores condiciones para los trabajadores, como ocurre en el supuesto de los contratos por prestación de servicios.

Lo que se debe tener en cuenta

De conformidad con las normas laborales sustantivas, si un contrato se establece además de la actividad que se va a ejecutar, el cargo y el salario; así como un horario laboral específico de trabajo, órdenes, necesidad de registro de ingreso y salida, e incluye códigos de vestimenta que sean específicos, es absolutamente probable que en realidad se trate de un contrato de trabajo disfrazado de contrato de servicios personales.

Por ello, aunque represente una buena oportunidad para tener empleo, hay que estar consciente de los siguientes aspectos, antes de suscribir un contrato por prestación de servicios:

Un contrato de servicios personales no concede derecho a tener vacaciones ni primas en ese sentido, ni derecho a cesantía, pensión, riesgos profesionales, EPS ni otro tipo de seguridad social y si pide algunos días libres, estos no serán remunerados.

Hay que hacer las matemáticas

Por ello, es necesario sacar cuentas para poder saber cuánto será el salario neto que se percibirá, porque en Colombia se debe cotizar por concepto de pensión el 16% sobre el 40% de lo que se percibe (es decir el 6,4% sobre el valor total del contrato sin descontar la retención que es del 11%) y por salud, hay que pagar el 12,5% sobre el 40%, (esto es, el 5% sobre el total del contrato).

Hay que tener en cuenta que la empresa solo estará obligada a cancelar los honorarios profesionales que hayan sido pactados, así que si el contratista se enferma, no percibirá pago alguno por concepto de incapacidad médica, no cubre licencias por maternidad ni el pago de horas extras, trabajo nocturno o en domingo y días feriados, ni comisiones ni auxilios por transporte.

Para poder cobrar sus honorarios, la empresa exigirá que esté al día con el EPS, ARL y la pensión y el tiempo entre la terminación de un contrato y el inicio de otro lo tendrá que costear el contratista de su bolsillo, confiando en tener la suerte de que lo vuelvan a contratar.

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